lunes, 13 de agosto de 2007

No estáis solos

Mientras en la apartada mansión del Kremlin los en-mala-hora-nacidos tratan de regalar, más bien imponer, la paz espiritual a todos los hombres nuevos del mundo, aquéllos que aun no han probado las delicias de los flamantes productos de la fábrica de Boomer tratan de resistir en un régimen alternativo.

Éstos de los que aquí se habla están dirigidos por un gabinete, en su mayor parte compuesto por antiguos candidatos a mesías que fracasaron alguna vez. No es de extrañar; el rechazo del hombre nuevo escuece en el espíritu como el limón del Barceló que en el ojo acaba.


Los malrolleros líderes de las hordas del Ejército Contra el Hombre
Nuevo usan estas malrolleras máquinas para eliminar el limón
del ojo y poder continuar la ejecución de sus malrolleros planes.


Aquí en Moscú seguimos pensando que en el fondo de todo esto están las demoníacas hortigas poseyendo los frontones de miles de hombres y mujeres, conformando lo que algunos llaman "eje del mal".

"¿Qué podemos hacer?" preguntan las crías de hombre nuevo. ¿Cómo defendernos y mantenernos frente a la acción de esta terrible amenaza? Hay que ser fuertes, aunque confesamos que no podemos proteger a todos. Tenéis que poner algo de vuesta parte.


"Pero, ¿qué coño?": fueron las últimas palabras
de este pobre niño antes de ser capturado por las
hordas procedentes de La Antigua. Al poco le
arrebataron la virginidad de la que nuestros
camaradas disfrutan gratuitamente en nuestra
patria.


Las capturas que hace este ejército alimentado por las Hortigas del Frontón son rápidamente reeducadas, pasando a odiar todo en lo que creemos.


Un joven lider del Escuadrón Follador reeduca a dos prisioneros
recién capturados. Con su fusil señana al post-moderno que se
follará primero. "Cuando las barbas del vecino veas cortar..."
fueron las últimas palabras de su compañero, en segundo plano.

No estáis sólos. Desde el Kremlin queremos animaros a ser fuertes, a no dejaros llevar por los discursos de felicidad. Nuestro deber en el mundo es alcanzar la paz espiritual para emanárosla, emanárosla toda, toda toda. Espero, desde aquí, que este mensaje sirva para tranquilizar a la población, que se debate entre los brazos del futuro y los temores del exterior que no paran de acechar nuestra nación. Estamos aquí para protegeros, aunque a veces no lo merezcáis. Lo último que cabe decir es:
DE NADA.


Pedro Polo y Trixtan Tzara, ataviados con el típico vestido buenrollístico,
reparten buenrollo entre las masas.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Aprobado el Decreto nº3


Como era de esperar, ya se ha puesto en marcha el proyecto con gran éxito. El fenómeno de las ortigas, extendidísimo por todo el sistema de servicios cara al público, se ha frenado inmediatamente.


Se ha podido comprobar en las funcionarias del Estado, que ahora responden con un "gracias a ti" y sorprendentemente en las empleadas de tiendas de ropa que contestan "de nada corazón", ambas con una sonrisa y mirando a la cara.


¡Qué efectivo el Decreto nº3!

martes, 31 de julio de 2007

Decreto nº3

Después de varias semanas de investigación intensa acerca del fenómeno del ciudadano poco cívico, se ha encontrado una relación del 90% entre los chicles y el hallazgo de hortigas en la ropa interior de los afectados con este síndrome. No sabemos con certeza si las hortigas introducen chicles en las bocas de los pacientes, o son los chicles los que las siembran en tangas y cascarrias sin ningún tipo de mesura. Los casos más graves solían darse en las bellas empleadas de cadenas de venta de atuendos, donde pensamos que se inició la epidemia.



Quizá quien te mire sean
las hortigas y
no el Hombre Nuevo que habite dentro
de esta bella dependienta.

El consejo, reunido con carácter de urgencia para tratar de detener la plaga, propuso en un primer momento prohibir el uso de todo tipo de ropa interior. Unos minutos más tarde un informe de última hora indicaba que en el anáisis de pacientes con la enfermedad altamente desarrollada, con mayoría del colectivo anteriormente citado, había efectivamente carencia total de ropa interior, mientras que persistía el chicle en las pizpiretas lenguas de las jóvenes en estado más crítico.

Así pues, con carácter definitivo queda, por orden ordinaria del consejo, suprimida la actividad que hasta ahora se ha desarrollado en el complejo industrial de Boomer. A partir de la publicación del presente decreto se pasa a la producción de sonrisas y miradas a la cara en packs individuales o en el nuevo Paquete Duo, donde por menos del coste de una sonrisa y una mirada a la cara, podremos producir los dos en un pack indivisible.

Al hombre nuevo que viere y entendiere, enhorabuena, como siempre.

Con el nuevo pack ser un Hombre Nuevo es guay. *

sábado, 14 de julio de 2007

En el mundo Maga


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si
saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me
basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez
la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca
elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con
mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide
exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al
cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan
entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las
bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando
apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado
va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan
hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras
nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de
movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce,
y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa
instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta
madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Julio Cortázar
En Rayuela, Capítulo 7

martes, 10 de julio de 2007

Historia de los mesías

Schiele consoló a Matías tras la huída del último candidato. Juntos entraron de nuevo en el edificio y pasearon por el viejo salón. Allí había fotos de antiguos mesías, fuertes y fracasados. Allí buscaron los errores que no paraban de repetir. Destacó la serie discreta, encajada entre dos ventanas:
















Dominguet presenta al nuevo mesías. Como maestro, trabajará como tutor del joven Hombre Nuevo para conducir a los mediocres a un mundo de chupachups Kojak y Flash de a 10.

















Dominguet se hastía ante la tozudez de su discípulo. Los mesías ya no son lo que eran; pronto necesitaremos uno nuevo.





















Dominguet anuncia apesadumbrado el cese del candidato a mesías.

























Matías Parts y Schiele comentan sarcásticos la incompetencia del aspirante, que firma hundido su finiquito.
















El candidato anuncia, iracundo por el despido, grandes venganzas contra el Hombre Nuevo.


Schiele y Matías bebían melancólicos vino australiano mientras observaban sentados en un feísimo diván de terciopelo rojo oscuro la historia gráfica de un fracaso. Viviendo tantos años en una mansión apartados de la actividad del Hombre Nuevo, no sabían si aquel joven cumplió sus amenazas. Sí lamentaron el día en que Dominguet, descreído por el fracaso del aspirante a mesías, se marchó de la mansión, dejando para siempre la docencia divina. Esta vez Schiele terminó convenciendo, tras recordar tan tristes pero inolvidables avatares, a Matías para seguir gobernando aquella mansión, en busca del mesías.

miércoles, 27 de junio de 2007

Y el Mesías era él

Sin embargo, ninguno de los dos se imaginaba que iban a cambiar las cosas. Shiele, con la cara angustiada dijo:

- Pero Matías, ¿se ha fijado usted en su curriculum?
- No -afirmó éste, extrañado.
- Mire, aquí pone que este hombre, antes de trabajar para Ana Rosa, era pastor en el Masegoso y los fines de semana se los pasaba en el karaoke de la comarca más próxima. Pero pastor de ovejas, no de cualquier cosa, y en el karaoke su canción favorita era Como una ola, de Rocío Jurado.
- No entiendo nada, Shiele. Dígame: ¿a dónde quiere llegar?.
- Muy fácil -dijo ésta, con un gesto triunfante- estas evidentes pistas sólo quieren decir una cosa, y es que usted ha errado: hemos encontrado al mismísimo Mesías.

Shiele se levantó de la mesa del despacho rápidamente y gritó:

- ¡Corra Matías! ¡No deje que se escape, por su madre!

Matías dió media vuelta y empezó a correr por los pasillos, primero por el central, intentando vislumbrar algún detalle de la persona de Hidalgo con la esperanza de que no hubiera abandonado aún el edificio. Al fondo vió girar una figura que llevaba la misma camisa y pantalón que había visto en el despacho. Como si le persiguieran los demonios, Matías dió media vuelta a la esquina y comenzó a gritar:

-¡Eh! ¡señor Hidalgo! ¡espere, por favor! ¡Ha sido todo un error!

Pero Antonio Hidalgo al ver la cara descompuesta del señor Matías, sudorosa, echando espuma por la boca, los ojos desencajados, le recordó a muchas mujeres maduras que lo habían acosado de esa manera en los descansos de "Sabor a ti", se vió presa del pánico y comenzó también a correr:

- ¡Oiga, déjeme! ¡Si yo solo venía a por el empleo! ¡No quiero nada con usted!
- ¡Espereeee! ¡Espereeeee!- gritaba Matías como un loco.

Pero era ya demasiado tarde. Hidalgo, totalmente desesperado se lanzó al vacío desde una ventana del edificio y se esfumó como el humo. De vuelta al despacho de Shiele, le explicó lo sucedido, ante lo cual ella, con tono amenazante dijo:

- Encuéntrele. A partir de ahora es usted el único responsable.

domingo, 10 de junio de 2007

Candidato a mesías

Andaba yo en el despacho, con las gafas puestas, simulando trabajar, pues en realidad estaba empleando la mañana en desdoblar los picos de un libro pesado. Entonces sonó el interfono, que dijo:
- ¡¡Don Antonio!!

¿Quién diablos era don Antonio? Y de pronto irrumpió en la habitación Antonio Hidalgo, con las piernas en A, los brazos en jarra y una sonrisa misteriosa, con la boca cerrada y las comisuras de los labios encogidas. Me ajusté las gafas y me agarré a la silla: ¡Señores, una estupidez está a punto de ocurrir en este despacho!

- ¡Soy Antonio Hidalgo!
- Muy bien, pero haga el favor de cerrar la puerta -y la cerró sin dejar de mirarme, ahora serio. Se sentó antes de que se lo pidiera, pero aun me dio tiempo a decirle:

- Usted dirá.
- Vengo a solicitar la plaza vacante de mesías que anunciaron en el periódico. Tengo que aprovechar para decir que me parece muy mal que se anuncien trabajos como éste en Tercera mano. Desde que el Cielo lo gobierna la izquierda no funcionan las cosas con elegancia.
- Lo anunciamos donde la gente busca trabajo. Además, acabó encontrando el anuncio, ¿no? Eso es que es práctico. ¿Ha traido el curriculum?

Y Antonio me entregó un par de folios, encabezados con la foto de la portada de uno de sus discos. Tengo que confesar que si me agarré las gafas con los dedos de una mano al leerlo fue por hacerme el importante y hacer un poco de presencia ante él, porque el curriculum me estaba pareciendo grotesco.

- Bien -dije rompiendo-, parece que es usted un hombre con experiecia. ¿Por qué cree que es lo que necesitamos para mesías?
- Verá, usted me conoce y sabe que nadie me odia -respondió arriesgándose a que tal afirmación dejara de ser cierta desde ese momento-, y como no me da vergüenza hablar en público podría difundir su mensaje. Además, canto; podía cantar canciones sobre ustedes. Las mujeres maduras me quieren y soy amigo de Ana Rosa, a la que todo el mundo quiere mucho también.

Asentí con la cabeza, dejé pasar tres segundos en silencio y descolgué el teléfono:
- ¿Andas por allí?
- ...
- Vale -dije, volviéndome luego a él:

- Espere cinco minutos; voy a hacer una copia de su curriculum para poder decidir luego con mis compañeros.

Salí por la puerta de la derecha, crucé el pasillo y llamé al despacho de Schiele. Le dejé los dos folios sobre su mesa y los leyó con media sonrisa, mirándome de vez en cuando casi sin levantar la cabeza. Luego dijo:

- ¿Otro?
- Sí querida; otro imbécil que quiere ser mesías.



[CONTINUARÁ]